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martes, 30 de octubre de 2012

BUENAS NOCHES

Para sacar el lado positivo a mi intensa jornada laboral de hoy, me dispongo, antes de acostarme, a enumerar varios pensamientos que me ayuden a mitigar el cansancio, la sensación de tiempo perdido y el enfado que se gesta en mi interior al verme envuelta en una burocracia que poco tiene que ver con mi labor docente.

"Quien no trabaja no descansa." (Thomas Carlyle)

"El mejor remedio contra todos los males es el trabajo." (Charles Baudelaire)

"¡Quieran los dioses que cada uno desempeñe el trabajo que conoce!" (Aristófanes)

"La noche siempre trae consejos." (Menandro)


CDR

lunes, 29 de octubre de 2012

LIPOGRAMA : FAJA AL VOCALISMO

Un lipograma a punto para publicar,
una grafía no mostrará.

Cuanto más largo, más difícil.
Vamos a probar.

Primo patrón:
Más antiguo y conocido,
sin la sigma transcrito.

Otro patrón:
"Un marido sin vocación",
¿su autor?
prohibido citarlo aquí hoy.

Lipogramista lo llaman
si firma lipogramas,
como un británico
cuya labor pasa por
lipogramar las obras dramáticas
del antonomástico anglosajón.
Van ya:
una por H, otra M y otra por O.
¿Adivinan su factor?

Fácil captar dicho asunto, ¿no?
La falta vocálica notan.

Colocar una faja al vocalismo...
¿Fácil? nada.
Háganlo.

CDR

domingo, 28 de octubre de 2012

OTOÑO EN EL MUSEO

Iris corría por la alameda hacia la casa. Se sentía feliz y dichosa, plena. El fresco de la tarde llenaba sus pulmones y los henchía de vida. Los colores anaranjados indicaban que el sol estaba cayendo, no podía demorarse, su madre le regañaría si llegaba a deshora. Había estado jugando con sus amigos en el lago, llevaba los pies algo mojados. Vas a resfriarte, le diría mamá. Pero era imposible, ella era fuerte y ajena a cualquier enfermedad en ese momento.
 
De pronto, se encontró con alguien en el sendero. Era una mujer mayor, con un vestido largo, la cabeza cubierta, se apoyaba en un bastón. Resultaba extraño, porque no la había visto venir, era como si hubiese aparecido de repente. Buenas tardes, niña, le dijo la anciana. Hola, señora, respondió ella. ¿Podrías ayudarme? Llevo mucho tiempo encerrada en este paisaje y quisiera salir. Iris abrió mucho los ojos, sus mejillas estaban enrojecidas por el frío y la carrera. ¿Cómo dice, señora? Has venido a sacarme de aquí, ¿no? Camino y camino y nunca avanzo, miro hacia atrás y la granja siempre se encuentra en el mismo lugar. Veo a esa gente delante de mí y me pregunto por qué nadie escucha mi llamada de auxilio. Me dirijo a ellos, mas parece que no me ven. Permanezco en este octubre eterno, estoy cansada. Pues verá, confesó Iris, la verdad es que no sé cómo he llegado hasta aquí. Ahora que usted lo dice, este no es el camino de mi casa, creo que me he perdido. El rostro de la mujer se entristeció, acarició el pelo de Iris. Suspiró. Ay, niña, es tu imaginación, ella te ha traído hasta aquí. ¿Y usted no podría salir de la misma manera? Yo no existo, sólo soy el producto de un pincel, unos óleos y una mano creadora. Este es mi destino, aunque trate de cambiarlo. Hacía tanto que no me visitaba nadie que al verte pensé que quizá había llegado mi momento. Pero no, sólo la fantasía de algunos niños me puede hacer vagamente rozar el mundo exterior...  
 
Iris notó una mano cogiéndola del brazo con cierta brusquedad. Venga, vamos, no debes separarte del grupo. Mientras la profesora casi la arrastraba, Iris no podía dejar de mirar el cuadro, le pareció que la anciana se despedía afligida. Recordó entonces que estaba en el Museo vang Gogh, que había estado jugando con sus compañeros en el exterior mientras comían el bocadillo antes de entrar, que se había mojado en la fuente, que se había quedado embelesada contemplando el cuadro lleno de otoño en aquella pared.
 
Siguieron recorriendo estancias. Cuando se paraban delante de una obra, Iris se esforzaba en imaginarse dentro del cuadro. Hubiera querido estar en la habitación del pintor, tocar con sus dedos los girasoles, respirar bajo el impresionista cielo estrellado, conocer a otros personajes. Pero el hechizo se había roto. Todo permanecía inmóvil en los lienzos.
 
                                                              "Alameda en otoño", Vincent van Gogh
CDR  

sábado, 27 de octubre de 2012

RUEDAS

La pieza mecánica en forma de disco que gira alrededor de un eje me da pie hoy a divagar un poco sobre las pequeñeces de la vida.

Como esos corros de personas en la calle que ya deben ser poco numerosos para no cometer delito. No vayamos a pasar de la conversación tranquila en la vía a la rueda de reconocimiento en la comisaría.

Bellísima rueda, sin embargo, la que forma el pavo con las plumas de su cola, desplegándola en abanico. Para pavonearse de que a él todo le va sobre ruedas. El pobre no sabe que se acerca peligrosamente la Noche Buena.

Aunque quizá se libre porque en nuestras mesas, esta Navidad, habrá más tajadas circulares de fruta, por ejemplo piña, y menos carne, pescado y marisco. La crisis contribuye a nuestra salud, sin duda. Hemos de estar agradecidos.

Y es que en la rueda de la vida, nos ha tocado el turno de apretarnos el cinturón. Como bien sabían los clásicos y siempre ha sido así, los asuntos humanos, tanto en lo próspero como en lo adverso, son inconstantes y poco estables. Así lo dicta la rueda de la fortuna, que es algo más que un programa de televisión.

Más interesante aún es ver al personaje público, en torno del cual unos periodistas centran su atención y dirigen sus preguntas. Muchas veces nos damos cuenta de cuánto se puede hablar para no decir nada. Otras, por el contrario, nos complacemos, aún existe la retórica.

Motivo de cuestión es el chupar rueda, no está bien aprovecharse de los demás. Si sólo fuera una cuestión de utilizar a otro ciclista como pantalla para protegerse de la resistencia del aire...

Si somos pillados en falta, hemos de deshacer la rueda, humillarnos ante nuestro error. Cuando inventamos excusas, queremos que quien nos acusa comulgue con ruedas de molino.

Y al volante, como siempre, precaución. Como dice hoy una campaña de concienciación, "No corras, no bebas... no cambies de ruedas."

Los coches y las motos son estupendos, las sillas de ruedas no.

CDR

jueves, 25 de octubre de 2012

CON UN PAR

A estas horas ya todos sabrán que hoy se ha otorgado el Premio Nacional de Narrativa al escritor Javier Marías, y también que lo ha rechazado. Yo me alegro, ¿qué quieren que les diga? No será, como él muy correctamente ha declarado, una postura política y lo hubiera rehusado igualmente con otro Gobierno, pero no deja de satisfacerme que haya sido con este.

No suele ser habitual encontrar personajes públicos coherentes y consecuentes consigo mismos, por lo que se agradece esta decisión de Marías. No dudo que sus motivos sean éticos -no aceptar premios cuyo importe salga del erario público- ni personales -tantos escritores magistrales, incluido su padre, que nunca fueron reconocidos con premio alguno.-

Javier Marías nunca se ha escondido de lo que piensa, muy al contrario, es crítico y dice las cosas claras. Por tanto, de nada sirve ahora sacar sus "trapos sucios" a modo de pruebas que demuestran que es contrario al Gobierno del PP y a su gestión. También se han publicado ya artículos en los que se explica que el mismo Marías que hoy se niega tan dignamente a este galardón, sí ha recibido otros de la misma índole oficial. El caso es que hace de eso más de catorce años, me parece que en ese tiempo puede variar la opinión o actitud ante las cosas de una persona. Además de que el madrileño lo había afirmado en numerosas ocasiones desde entonces. Así, la palabra "sinvergonzonería", que ha utilizado para describir su propia disposición de haber aceptado el premio, es la que, solapadamente, lanza el autor de Los enamoramientos para aquellos que quieran entenderlo.

Digno merecedor, por supuesto, del Premio que se le ha concedido, Javier Marías le ha echado un par en esta ocasión, como siempre. Y no tendrá que verse en el caso de recoger de las manos del ministro Wert un dinero que podría servir, por ejemplo, para dotar a las bibliotecas públicas, cuyo presupuesto para el año que viene es de cero euros, como el mismo Marías reprochaba hace poco en su habitual artículo de "El País semanal."

Por cierto, no dejen de leer Los enamoramientos, una magnífica novela.

CDR

miércoles, 24 de octubre de 2012

COSAS


Siempre he sentido cariño y apego por las cosas. Algunos me dicen que demasiado, que irracional. Porque al fin y al cabo qué son los objetos sino seres inertes, sin vida y por supuesto sin sentimientos. Y cuando por fin estaba empezando a superar este hábito quizás infantil y nostálgico, cuando creía estar madurando en ese sentido, me encuentro con el libro Una forma de resistencia (2012), de Luis García Montero. Entonces resulta que alguien entiende las cosas como parte de la existencia. “Las cosas son vigilantes del recuerdo”, dice el autor. Porque igual que el banquero cuenta sus beneficios o el político sus votos, nosotros vamos atesorando objetos que cobran vida a nuestro lado, junto a la nuestra propia.
En un tiempo de consumismo desaforado, en que igual tiramos a la basura una piel de plátano como un trocito de memoria en cada objeto que desechamos, hay quienes acumulamos vida en nuestras habitaciones. Porque las cosas que nos rodean hablan de nosotros; son nosotros en cierta manera. Ahora sé que no soy la única que estima sus cosas, sus viejas cosas. No están recién compradas, asépticas –como hoy tiene que serlo todo–, pero acumulan vivencias que las ligan a mí.
Desde algo tan significativo como la última copa de la cristalería de los abuelos, hasta el ya imprescindible móvil, pasando por cosas tan fútiles como unas sandalias, una escoba o la entrada de un concierto, García Montero expone un inventario de sus cosas más queridas, como si aferrarse a ellas fuera su forma personal de resistencia. Detrás de esta lista, una reflexión sobre la época que vivimos.
Un libro en prosa lleno de poesía, como no podía ser de otra manera tratándose del granadino.
CDR

lunes, 22 de octubre de 2012

FRÁGILES MUÑECAS

Ante la pantalla
se pone a prueba su fragilidad.

Creen que son fuertes,
sus cuerpos están cambiando,
se sienten atractivas y sexis.

Todo comienza como un juego,
su imaginación no tiene límites,
su red de amigos crece.

Se comen el mundo.

Hasta que sus dulces rostros,
sus labios carnosos,
sus pechos suaves,
su pelo sedoso
se convierten en enemigos,
imágenes difundidas sin permiso.

Empieza el acoso
y las muñecas ya no quieren jugar.
Van cayendo en un abismo
del que no pueden escapar.

Miedo, ansiedad.

Les dan la espalda,
no las comprenden,
todo parece una broma sin maldad,
nadie imagina qué se esconde detrás.

Sufrimiento, dolor.

Las frágiles muñecas
no encuentran solución,
la humillación crece,
ya no son felices,
ni se sienten tan bellas como antes,
también duelen los golpes virtuales.

No se puede envolver
a muñecas de verdad
en papel de seda ni celofán.

Mas se puede avisar, preservar.

Si ellas viven, se arriesgan, deciden,
estaremos a su lado
para mantenerlas a salvo.


La cruda realidad nos muestra que cada vez son más frecuentes los casos de acoso por internet a niños y adolescentes (especialmente del sexo femenino.) Estas situaciones conllevan depresión, marginalidad, e incluso suicidio -caso de Amanda Todd, conocido esta semana.- No podemos seguir indiferentes. Informemos a los jóvenes, ayudémosles a usar la red de una manera responsable. Que algo tan cotidiano hoy como estar delante del ordenador no se convierta en un infierno.

CDR