Vistas de página en total

martes, 1 de enero de 2013

2013

Que todos los malos augurios que pesan sobre este 2013 queden invalidados por nuestras ilusiones, nuestra fuerza y nuestra esperanza.

Este puede ser un gran año, ¿por qué no?


Hasta los más supersticiosos tienen solución, pues visto de otra manera, este será el año 2010 + 3.

CDR

lunes, 31 de diciembre de 2012

MOMENTOS

Es habitual, cuando acaba un año, recopilar los momentos más destacados del mismo. No hay informativo ni programa que se resista a hacerlo. Desgraciadamente, abundan los momentos negativos, trescientos sesenta y cinco días llenos de malos recuerdos, sobre todo para aquellas personas a quienes les ha tocado protagonizarlos.

En esta noche vieja que se acerca inexorablemente, queremos desde este blog ofrecer un toque de optimismo, animando a todos sus seguidores a que hagan su particular colección de esos instantes únicos que, sin duda, habrán vivido en este 2012.

En un año de elecciones históricas, de crímenes, de accidentes, de saltos estratosféricos, de juegos olímpicos, de muertes de artistas clásicos, de catástrofes naturales... nosotros aspiramos a seguir construyendo nuestra propia historia a base de hechos modestos a gran escala, pero tan gratificantes a nivel personal. Hagan la prueba.

Para mí, por ejemplo:

Empezar el 2012 con toda la familia reunida.

Volver al trabajo y reencontrarme con buenos amigos.

Las Bodas de Plata de mi hermana y mi cuñado.

La Comunión de mi sobrina.

El arranque de este blog.

Apoyo incondicional de mi gente cuando me desplazaron.

Un verano tranquilo.

La llegada de Foster.

Ver publicado mi primer relato.

La salida de mi padre del hospital.

Trabajar en lo que me gusta.

Volver a casa cada día.

Caminar por el monte.

El viaje a Córdoba.

Ratos de risas, buen vino y buenísima compañía.

Besos y abrazos.

La llegada de Chico.

Despedir el año con la familia reunida.

La ilusión de seguir adelante, pese a todo.

¡FELIZ 2013!



CDR

domingo, 30 de diciembre de 2012

ALTERACIÓN DE LA DIVISIÓN CELULAR

O lo que es lo mismo: cáncer.

A la investigación de esta enfermedad se dedica Tim Hunt, que recibió el Nobel de Medicina en 2001 por el descubrimiento de las ciclinas, enzimas que controlan la división celular.

Hoy he tropezado casualmente con una entrevista a este bioquímico británico y, aunque el tema resulta muy interesante, desde luego, confieso que he leído el artículo por un resalte textual que decía: "Toda mi vida me ha molestado tener demasiado dinero o que me paguen mucho. Hay que ser pobre y honesto." No me dirán que no llama la atención tal comentario en el actual contexto.

Resulta que, en plena guerra (1943), el pequeño Tim nació en una familia pobre, que pasaba hambre; su madre lo educó en la austeridad y el arte de hacer malabarismos para subsistir. Y no se le ha olvidado la lección. Lo cual también es sobresaliente, porque no cuadra con la mentalidad predominante de medrar a costa de lo que sea. Una vez arriba, es difícil mantener los pies en el suelo y recordar de dónde procedes. Tim Hunt lo recuerda a pesar de formar parte del selecto club de los Nobel. Ahora que está a punto de retirarse, el inglés se siente feliz de haber sido libre, responsable sólo ante sí mismo.

Dicho lo cual, me parece que este señor es digno de admiración. Además de por su labor para combatir una de las enfermedades más temibles que nos acechan. Con un sentido del humor envidiable, Hunt reconoce que todos hemos de morir, si bien él no elegiría el cáncer, aunque tampoco la demencia senil; preferiría un fulminante ataque al corazón. Más en serio, también afirma que la quimioterapia no es ideal, ni demasiado efectiva para tratar el cáncer, puesto que afecta a todas las células y no sólo a las enfermas, ocasionando los múltiples efectos secundarios que todos conocemos. Sin embargo, es necesario probar para avanzar, aunque aconseja que lo mejor es la prevención.

Finalmente, según Hunt, ganaremos la batalla.

CDR

viernes, 28 de diciembre de 2012

INOCENTES

Hoy se celebra el día de los Santos Inocentes, en recuerdo de la horrible matanza de bebés que perpetró el rey Herodes en Belén para deshacerse del anunciado Rey de los Judíos que había nacido por esas fechas. Si bien este hecho nada tiene de gracioso, tampoco existen evidencias históricas de que realmente sucediera, ni de que fuera precisamente ese día, así que con el paso de los siglos se ha convertido en una celebración pagana, con bromas diversas, llamadas "inocentadas".



Desde luego, todo queda en un hecho simbólico, porque literalmente, cada vez quedan menos inocentes (personas y cosas) por ahí:

Libres de culpa.

Cándidos, sin malicia.

Que no daña, que no es nocivo.

Niños que aún no han perdido la ingenuidad.

De la última acepción, ignorantes, aún abundan.

CDR

jueves, 27 de diciembre de 2012

ELOGIO DE LO BREVE


Bien conocida es la sentencia de Gracián “Lo bueno, si breve, dos veces bueno”. No es aplicable a todo, desde luego, hay cosas extensas, maravillosas. Pero la brevedad es indispensable en las paremias, enunciados concisos y directos que nos mueven a la reflexión. Si nos detenemos a pensar en ello, nos daremos cuenta de que en poquísimas palabras se puede condensar toda una ideología, una enseñanza vital que siempre nos será útil.

Como dijo Voltaire, “Una colección de pensamientos debe ser una farmacia donde se encuentra remedio a todos los males”. Bien sean aforismos, adagios, refranes, citas o proverbios, estos pensamientos nos aportan cultura, sabiduría, experiencia y consejo. ¿Quién no ha echado mano de esta cura alguna vez? Al menos, nos alivia su aplicación universal e igualatoria.

Aficionada como soy a los aforismos, he leído con entusiasmo el último libro del granadino Juan Varo Zafra, Mudo pez en el mar (e.d.a, 2011) y no me ha decepcionado. Se trata de una curiosa recopilación en la que se mezcla el aforismo puro con reflexiones personales, estéticas y psicológicas algo más dilatadas. Desde la crítica a situaciones actuales verdaderamente execrables, hasta vivencias propias en Valladolid, desde ideas inspiradas en grandes autores hasta instantes íntimos plasmados con sinceridad, Varo Zafra nos lleva de pensamiento en pensamiento por un camino de erudición en el que nunca nos encontramos perdidos. Bien al contrario, pronto haremos nuestras muchas de sus sentencias. Me quedo con una: “No es tanto saber el día ni la hora, sino si hemos de aguardar con miedo o con esperanza”. Hay muchísimas para elegir.

CDR

miércoles, 26 de diciembre de 2012

HORMONAS

A estas alturas ya nadie debería cuestionar la igualdad entre el hombre y la mujer. ¿Verdad? Atrás quedaron los tiempos en que se creía que las mujeres eran simplemente hombres limitados neurológica y físicamente. ¿Cierto?

No somos inferiores, pero sí diferentes. No sé ustedes, pero yo cuando hablo de igualdad me refiero a la paridad de oportunidades y derechos como seres humanos que ambos somos. Sin embargo, aunque a lo largo del siglo XX (sí, sí, ese) se ha atendido más bien poco a la fisiología y a la psicología femeninas, lo cierto es que las profundas diferencias  cerebrales revelan qué hace que las mujeres seamos mujeres y los hombres, hombres.

Y aquí es donde entran en juego las hormonas. Desde los estrógenos hasta la alopregnenolona, pasando por la oxitocina, todas ellas determinan qué nos interesa hacer, nuestros procesos de pensamiento, nuestra energía, impulsos sexuales, nuestra conducta, en fin.

Queda estadísticamente demostrado que se dan el doble de casos de depresión entre mujeres que entre hombres, por ejemplo. Aunque lo más fácil sería echar la culpa de ello a nuestra cultura patriarcal occidental, que siempre nos ha reprimido, limitando nuestra funcionalidad, resulta que, además, existe una base biológica para este fenómeno. Y seguramente les parecerá tópico, pero la menstruación tiene mucho que ver en ello. De hecho, durante este ciclo, el cerebro femenino cambia un poco cada día -puede cambiar hasta un veinticinco por ciento.-

En definitiva, los últimos estudios han descubierto que el cerebro de la mujer está tan profundamente afectado por las hormonas que puede decirse que la influencia de éstas crea una realidad femenina propia.

Así que, por favor, caballeros, entiendan que nuestros cambios de humor no son voluntarios, para fastidiar, sino que son producto de la neuroquímica de nuestras hormonas.

En cuanto a nuestra capacidad intelectual, puesta a menudo en tela de juicio, varones y mujeres tenemos el mismo nivel promedio de inteligencia, siendo mal interpretado nuestro cerebro al entenderlo como menos capacitado para ciertas áreas (matemáticas y ciencias.) A este respecto, es interesante saber que cuando chicos y chicas llegan a la adolescencia, no hay diferencias entre sus aptitudes matemáticas y científicas. Sin embargo, en cuanto el estrógeno inunda el cerebro femenino, las mujeres empiezan a concentrarse intensamente en sus emociones, en la comunicación. Por su parte, la testosterona que invade el cerebro masculino hace que los hombres se vuelvan menos comunicativos y se centren en conseguir hazañas personales. A la hora de decidir sus trayectorias, en general, los chicos prefieren ocupaciones que les supongan más trabajo en solitario, mientras que las chicas eligen la interacción con los demás.

Este tema es muy amplio, tanto que les recomiendo el libro El cerebro femenino, de Louann Brizendine. Para descubrir, por si aún no lo saben, y con base científica, que el cerebro femenino tiene aptitudes únicas: agilidad mental, capacidad de empatía, destreza para solucionar conflictos, etc. Es hora de que se nos considere como únicas, con un cerebro finamente ajustado y talentoso. Igual que el de los hombres, con sus propios talentos y habilidades.

Diferentes, pero iguales.

CDR

martes, 25 de diciembre de 2012

CAPRICHOS

Un capricho es una determinación que se toma arbitrariamente, inspirada por un antojo, por humor o por deleite en lo extravagante y original.

Si una persona, animal o cosa es objeto de tal determinación, también se denomina capricho.

En el ámbito del arte, un capricho es una obra en que el ingenio o la fantasía rompen la observancia de las reglas.

En música, una pieza compuesta de forma libre y fantasiosa es un capricho.

Todo esto, etimológicamente hablando, porque en el lenguaje común, un capricho es una voluntad veleidosa, momentánea, de algo normalmente innecesario o prescindible. No están los tiempos para muchos caprichos.

Sin embargo, en estos días, más allá de las desaforadas campañas comerciales, todos podemos concedernos algunos caprichos:

Olvidarnos del despertador y quedarnos un rato más en la cama.

Darnos un baño espumoso de agua caliente.

Tomar unas castañas asadas en la lumbre.

Disfrutar de la familia y de los amigos.

Leer un buen libro arropados con una manta en el sofá.

Respirar el helor nocturno, contemplar las estrellas y admirar la luna.

(...)

Encontrarnos con nosotros mismos y descubrir las pequeñas cosas que no valen dinero y dan verdadero sentido a la vida.

CDR