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miércoles, 26 de diciembre de 2012

HORMONAS

A estas alturas ya nadie debería cuestionar la igualdad entre el hombre y la mujer. ¿Verdad? Atrás quedaron los tiempos en que se creía que las mujeres eran simplemente hombres limitados neurológica y físicamente. ¿Cierto?

No somos inferiores, pero sí diferentes. No sé ustedes, pero yo cuando hablo de igualdad me refiero a la paridad de oportunidades y derechos como seres humanos que ambos somos. Sin embargo, aunque a lo largo del siglo XX (sí, sí, ese) se ha atendido más bien poco a la fisiología y a la psicología femeninas, lo cierto es que las profundas diferencias  cerebrales revelan qué hace que las mujeres seamos mujeres y los hombres, hombres.

Y aquí es donde entran en juego las hormonas. Desde los estrógenos hasta la alopregnenolona, pasando por la oxitocina, todas ellas determinan qué nos interesa hacer, nuestros procesos de pensamiento, nuestra energía, impulsos sexuales, nuestra conducta, en fin.

Queda estadísticamente demostrado que se dan el doble de casos de depresión entre mujeres que entre hombres, por ejemplo. Aunque lo más fácil sería echar la culpa de ello a nuestra cultura patriarcal occidental, que siempre nos ha reprimido, limitando nuestra funcionalidad, resulta que, además, existe una base biológica para este fenómeno. Y seguramente les parecerá tópico, pero la menstruación tiene mucho que ver en ello. De hecho, durante este ciclo, el cerebro femenino cambia un poco cada día -puede cambiar hasta un veinticinco por ciento.-

En definitiva, los últimos estudios han descubierto que el cerebro de la mujer está tan profundamente afectado por las hormonas que puede decirse que la influencia de éstas crea una realidad femenina propia.

Así que, por favor, caballeros, entiendan que nuestros cambios de humor no son voluntarios, para fastidiar, sino que son producto de la neuroquímica de nuestras hormonas.

En cuanto a nuestra capacidad intelectual, puesta a menudo en tela de juicio, varones y mujeres tenemos el mismo nivel promedio de inteligencia, siendo mal interpretado nuestro cerebro al entenderlo como menos capacitado para ciertas áreas (matemáticas y ciencias.) A este respecto, es interesante saber que cuando chicos y chicas llegan a la adolescencia, no hay diferencias entre sus aptitudes matemáticas y científicas. Sin embargo, en cuanto el estrógeno inunda el cerebro femenino, las mujeres empiezan a concentrarse intensamente en sus emociones, en la comunicación. Por su parte, la testosterona que invade el cerebro masculino hace que los hombres se vuelvan menos comunicativos y se centren en conseguir hazañas personales. A la hora de decidir sus trayectorias, en general, los chicos prefieren ocupaciones que les supongan más trabajo en solitario, mientras que las chicas eligen la interacción con los demás.

Este tema es muy amplio, tanto que les recomiendo el libro El cerebro femenino, de Louann Brizendine. Para descubrir, por si aún no lo saben, y con base científica, que el cerebro femenino tiene aptitudes únicas: agilidad mental, capacidad de empatía, destreza para solucionar conflictos, etc. Es hora de que se nos considere como únicas, con un cerebro finamente ajustado y talentoso. Igual que el de los hombres, con sus propios talentos y habilidades.

Diferentes, pero iguales.

CDR

4 comentarios:

  1. me encanta el tema y la reflexión que usted dio es muy importante saberlo y de mucho interés
    besoos y la admiro muchísimo

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  2. Pues, eso, benditas diferencias...
    Pmd.

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  3. Benditas/malditas hormonas. Y encima dejan de protegernos, a partir de cierta edad, de los infartos cardiacos. ¡Para una ventaja que teníamos!
    Tati.

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  4. Sin ánimo de molestar, nunca he creído en la igualdad entre hombres y mujeres, sí en la paridad y en la igualdad de condiciones laborales.
    Cuestión de hormonas: el hombre se acuesta a dormir, la mujer a intentar resolver problemas. ¿Quién pasa mejor el día?, ¿quién tiene mejor humor?
    Somos diferentes sí, muy diferentes.

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